martes, 23 de marzo de 2021

Madrid, adelanto de elecciones. Voto al PP, irá a VOX, a la ultraderecha

La convocatoria de adelanto de elecciones, de Ayuso, ha sido muy hábil e inesperada; y ha cogido movidos al resto de los jugadores del tablero político madrileño. Haciendo un corte hoy, la derecha-ultra, sin mucha distinción, ganaría las elecciones; porque a pesar de la precariedad y abandono que ha aflorado la crisis; y de las “grandotas y disparatadas ideotas” de esta señora, ha logrado (junto con VOX) mantener movilizada a la derecha, desde el mismo momento de su juramentación como presidenta de la comunidad. Ha jugado con los sentimientos de la población, contraponiendo economía a salud; libertad de circulación y comercios, a protección y seguridad ciudadana; medidas aisladas, con parafernalias, de cuestionable factibilidad, y racionalidad, a medidas responsables y necesarias, adoptadas por gobierno central; y la tribuna permanente y el show mediático, a la coherencia y oposición responsable. Ahora, con un total desconocimiento o desfachatez, ha lanzado la consigna de libertad o comunismo. Nunca se había banalizado y vulgarizado tanto con la política; nunca una base del PP (Madrid) ha estado tan cerca de VOX como hoy; nunca el PP se había acercado tanto a sus antecesores falangistas y de Alianza Popular. Lo cierto es que, desde una oposición a ultranza y mediática al gobierno del país, por pasarela y aplicando la política del ruido, no importa cuánto, ni sea cierto o no, ha logrado mantener vivo el nombre del PP en las redes y los medios.

Pero Madrid, aunque conservadora, no es sólo de derechas y pija. El reto de la izquierda es, en tan sólo 2 meses, motivar y movilizar a los amplios sectores populares, al voto indeciso; desmontar y enfrentar las arbitrariedades, ambigüedades, y supuestos logros y proyectos de la Ayuso; y persuadir a la mayor cantidad de electores posibles, que si gana la derecha, esta vez no es cualquier derecha, no; será un gobierno reaccionario populista a lo Trump, que creará un clima permanente de crispación social; de reajustes de las políticas sociales; de más privatizaciones y derivaciones de recursos a la privada sociales; de retrocesos en derechos. 

Desgraciadamente no creo que, sólo bajo el liderazgo de Gabilondo, Errejón y de Serra, se logre evitar el acceso de la derecha reforzada, y más con el estigma de la división, y decepción que provocó en una parte de la izquierda “indignada”, la escisión-traición protagonizada por Iñigo Errejón (al margen de los resultados superiores a UP, que obtuvo éste en las elecciones de hace dos años). No obstante, la realidad es que, el electorado está muy segmentado, y no se puede prescindir de ningún partido de izquierda, porque no sería viable ni rentable una alianza antes de las elecciones. Todos los líderes y partidos suman, con su personalidad sosa o intelectual, con sus programas. El problema pudiera estar, en si alguna de las fuerzas políticas de la izquierda, no llega a alcanzar el 5% de los votos, pues esos votos se los llevaría el diablo; irían a los partidos más votados. El PSOE, por tacticismo electoral o no, tiene que distanciarse de Unidas Podemos, para tratar de atraer parte del electorado de Ciudadanos, y hasta del PP. Mas Madrid, seguirá rebañando electores a la derecha de Podemos y a la izquierda del PSOE, en un terreno muy movedizo y poco sólido, ahora mas difícil sin el apoyo de Carmena; con fuertes divisiones internas (recogiendo lo que sembró), y con la participación inesperada de Pablo Iglesias en la campaña, como cabeza de lista de Unidas Podemos

Me imagino, que a muchos, de izquierda o de derechas, incluso “apolíticos”, les ha desconcertado la dimisión de Pablo Iglesias, como vicepresidente del gobierno, para encabezar la candidatura de Unidas Podemos Madrid. Ya estamos escuchando o leyendo todo tipo de interpretaciones. Es lógico, porque es una figura pública y mediática, que dice verdades que levantan ronchas; y que otros no reconocen o temen decir, o simplemente no quieren escuchar, por considerarlo o por asumirlo por reflejo condicionado por los medios, como antisistema, “satánico”, “comunista”. Otros, por prejuicios o por rancio nacionalismo, y le cuestionan su postura ante los partidos independentistas. También es verdad, que no siempre dice las verdades con habilidad y tacto político, a pesar de su gran preparación profesional, y su oratoria. En política no caben las suposiciones; y si sabes que te están mirando con lupas, no puedes dar respuestas categóricas, sencillas, a problemas complejos; has de explicar bien y sin flecos, para que no saquen tus palabras de contexto. Tampoco niego, que estos son tiempos de polarización y arenga política; no de paños tibios, ni de mucha diplomacia y “decencia” en política. Al menos a la derecha en Madrid, no le va mal   

Al margen de las verdaderas u “ocultas” razones de Pablo, que sólo sabe él; es una jugada muy arriesgada y un acto de desprendimiento, al que no estamos acostumbrados en la política española, de forma voluntaria. Unos, como Rivera (Cs) y Rosa Diez (UPyD), abandonaron la nave que habían construido y capitaneado, cuando ellos mismos la dirigieron hacia un naufragio seguro; otros, han sido obligados o “invitados” por sus partidos, a renunciar a ministerios y a cargos a nivel nacional, para rentabilizar su imagen en elecciones autonómicas, etc.; y otros, se han visto obligados a dimitir, como Rajoy; o a retirarse absoluta y totalmente del partido y la política, al ser destronado en unas primarias, como le pasó a la heredera del Rajoynismo, Soraya Sáez. Pablo Iglesias, de forma voluntaria, renuncia a 2 años de legislatura, como vicepresidente; para bajar a la base, y jugársela el todo por el todo, como líder político y como partido, “tiene cojones, ¡eh!”. Si logra su cometido, doble mérito; pero si no, se autoliquidó como político; se le acabó su carrera política, a no ser que haga un Pedro, que haga como el ave fénix. Esta decisión sólo es explicable, desde una profunda responsabilidad, convicción y vocación política e ideológica; por amor al partido que él y otros crearon, por sentido de la responsabilidad, y por una gran seguridad en sí mismo o ego. Eso es tener madera y corazón.

En el contexto actual, habría que reconocer que, Unidas Podemos no está, de lejos, en su mejor momento; y su futuro se define en Madrid, origen y sede irradiadora de Podemos. Si se pierde Madrid, si no se logra entrar de manera convincente en el parlamento madrileño, sus días pudieran están contados, como fuerza política nacional, y como Marca política. Si hay un lugar, donde la marca de Podemos era fuerte, a pesar, de sus altos y bajos, era Madrid; pero pudo más el ego y el interés personal. Algo extraordinario había que hacer, con sólo dos meses, para las autonómicas, y algo más de 2 años para las nacionales. Aquí es donde entra en valor, la decisión de Pablo Iglesias. De lo que se trata es, de cerrarle el paso a la alianza de la ultraderecha; al margen, de que legítimamente, su cofundador y líder, también quiera salvar a Unidas Podemos

Iglesias tiene como viento en popa, que, mediante el acuerdo de gobierno, y su insistencia y persistencia (y buenas relaciones con la izquierda nacionalista y/o independentista), se han logrado importantes leyes y decisiones con carácter netamente social, en medio de una situación económica extremadamente difícil; que ha cedido el bastón institucional de Podemos, a Yolanda Diaz, la ministra de trabajo, muy bien valorada socialmente; y su propio acto de fe para salvar al partido que representó y representa a nivel nacional, el espíritu del 15M, a lo que pronto se dedicará a tiempo completo. Ahora, posiblemente se sentirá más cómodo, y le será mas fácil moverse en la dicotomía, de Partido político independiente y miembro minoritario de un gobierno de coalición; de líder de su partido y vicepresidente de gobierno. A los ojos de su electorado tradicional, ganará en aprobación  

Por otro lado, la derecha y su gran poder mediático, han logrado, con éxito, fijar en la mente de gran parte de la población, que Podemos es comunista y pretende instaurar el comunismo en España. La sociedad española es muy conservadora, y la manipulación es muy fuerte y sistemática. La gente mayor no ha podido sobreponerse al fantasma de la guerra civil; y la dictadura de Franco existió lo suficiente, como para rescribir la historia, y tildar de culpables a los comunistas. Mucha gente se deja llevar por la campaña de ahí viene el lobo; y tampoco intenta ver tras la cortina de humo. Se olvida de que vivimos otros tiempos; en una sociedad democrática consolidada, con una constitución; y dentro de la Unión Europea; que determinan de conjunto, el actuar y comportamiento de cualquier gobierno, independientemente del color de su partido. También olvidan o no quieren ver, que, hasta el comunismo y el socialismo de hoy, son otros; de que se acabaron los gobiernos de mayoría absoluta, después de inaugurarse una nueva etapa política en España, caracterizada por el multipartidismo, con sus altas y bajas, y los gobiernos de coalición; ambos, indicadores sin duda, de mayor y mejor representatividad social, y de mayor nivel de discusión y consenso en la aprobación de las leyes.

Si Unidas Podemos logra un buen resultado electoral en Madrid, no sólo aseguraría su subsistencia como fuerza política, sino que también tendría mayor visualización desde la comunidad cabecera, que facilitaría la rentabilización de su rol, en lo que queda de legislatura nacional, sin llegar a ser absorbido por el PSOE. En las coaliciones, como regla, los logros se los lleva la fuerza mayoritaria, y los fracasos, el socio minoritario. 

Al margen de los resultados electorales, y de Unidas Podemos en particular, en las autonómicas de Madrid, reitero que, Unidas Podemos debe renunciar a ser un partido de corte tradicional, y asumir el rol de coordinadora, (manteniendo su fuerza y marca en Madrid), con representación nacional permanente,  y respeto a las organizaciones de izquierda autonómicas y local, asociadas a los orígenes y espíritu del 15. Tratar de replicar a Podemos, en las comunidades, etc., fue un error, que sólo contribuyó a mayor división, fragmentación, y dispersión de la izquierda. Unidas Podemos ha de explicar y reafirmar, una y otra vez, que no representa ningún peligro para la democracia y la propiedad privada española, aunque si un freno al liberalismo corrupto e “inmisericorde” que, ignora y quiere perpetuar las grandes desigualdades; y que ha vuelto a sus andadas, incrementando la precarización laboral y salarial, como instrumento de dominación y de coacción, a una sociedad de derecho; sacrificando incluso, a gran parte de la clase media

Soy de la opinión, de que la campaña electoral de la izquierda, debe centrarse en, posicionar en la mente de los electores, que el voto al PP irá a VOX, porque permitirá su entrada al gobierno de la comunidad; que hará posible un gobierno ultraconservador y populista, y de retroceso social bajo la presión de VOX. La participación de Pablo Iglesias, en la campaña por Madrid comunidad, revitalizará la política, activará a la izquierda adormecida, y sumará votos para evitar la caída de Madrid. Vivir para ver