domingo, 25 de noviembre de 2018

¿Belleza por dentro?


El prototipo de belleza, de bonito y lindo responde al criterio del como percibimos, en las cosas y en las personas, la armonía y el equilibrio de la forma, sus proporciones, su color, rasgos y textura; y es lo que hace que algo o alguien nos llegue a gustar. Los criterios de armonía y equilibrio no siempre han sido los mismos; vienen evolucionando y cambiando desde los mismos inicios de la humanidad, y con ellos el prototipo de lo bello, que siempre responderá a lo socialmente aceptado por una sociedad y una cultura dada, en un momento determinado. Lo que ayer fue “prosaico”, “grosero”, hoy puede ser bello, y viceversa. Con el desarrollo de las comunicaciones, la globalización de las relaciones capitalistas, y la interacción de diferentes civilizaciones y culturas, se han acercado los patrones de belleza a nivel global, aunque lleguen a predominar los patrones y estereotipos occidentales; como es lógico. Esto no niega, que existan hoy particularidades y singularidades, fruto del aislamiento de pueblos, tribus, de comunidades; y/o de la fortaleza y resistencia de otras culturas de fuerte un fuerte y ancestral arraigo. Por ejemplo, el criterio de belleza de tribus africanas y del Amazonas, difiere grandemente del occidental; incluso, y aunque en una sociedad interracial moderna tienden a integrarse y superponerse los diferentes patrones raciales y nacionales de belleza, existen aún diferencias entre comunidades y colectivos.  

¿A quién no le gustaría ser bello, bonito? A todos nos gusta tener un bonito físico y cara, ser gustado y deseado por nuestra imagen exterior, aceptados socialmente; y cuando no es así, por lo general se nos daña nuestra autoestima, y todo se nos hace más cuesta arriba, sobre todo en la edad de la presunción. Ante la preocupación u observación de nuestros hijos al no sentirse bonitos, atractivos, por lo general respondemos “que lo importante es la belleza interior, ser bellos por dentro”. No se puede banalizar la externalidad. Esta afirmación, que no deja de ser cierta en parte, sólo hace reafirmar el reconocimiento de nuestra “fealdad”, no nos levanta la autoestima, y más bien bloquea el espíritu de superación, para tratar de mejorar físicamente. Por suerte, en el gusto, la aceptación social, intervienen no sólo parámetros visuales de a primera vista, también gestuales, emotivos-sentimentales, sociales y racionales; aunque sin dudas el físico es importante y facilita las cosas en los primeros contactos sociales. No podemos aspirar a que nuestros hijos sean bellos o agraciados, eso es verdad, pero si a que sean atractivos, simpáticos e interesantes. Si los padres toman debida conciencia de ello (desde temprana edad), y los ayudan a desarrollar otros elementos y atributos que nivelen la balanza perceptiva de los otros, y de la sociedad hacia ellos, romperemos el fatalismo de la “fealdad”

Con sobreprotección y lástima no resolvemos el problema, por el contrario, lo agudizamos; los hacemos temerosos, dependientes y refugiados en nosotros, introvertidos e inadaptados. Lo convertimos en pasto del bullying, de la burla, del acoso, y de la auto indefensión.  Nadie pidió que lo trajeran al mundo, y es responsabilidad de los padres alimentarlos, cuidarlos, educarlos y formarlos equilibrados emocionalmente, y encaminarlos hasta la mayoría de edad y su independencia. Desgraciadamente, a la edad promedio en que se tiene hijos, estamos absortos en nuestra realización y consolidación profesional, etc., y descuidamos el desarrollo equilibrado del físico de nuestros hijos, y el desarrollo de su autoestima a partir de sus cualidades personales detectadas, y de la obtención de buenos resultados en sus diferentes actividades educativas y sociales; pero peor aún, no siempre le damos el suficiente cariño y amor que los hace sentirse queridos y arropados emocionalmente. Hay niños con una fuerte carga genética de auto superación, de competitividad, que logran abrirse paso a pesar de todo, y tomar las riendas de su desarrollo físico e intelectual durante su adolescencia; pero no es el caso de la mayoría. Los primeros años de vida son decisivos para formar el carácter, crearle buenos hábitos alimenticios y de comportamiento, iniciarlos en determinadas actividades y prácticas sanas y provechosas hasta que se conviertan en hábitos, porque de lo contrario se perderá todo lo hecho. Pero también, los primeros años son determinantes para corregir cualquier irregularidad física, desproporción o deformidad. En esa dirección también debemos trabajar como padres; y sin dramatizar, hacerle conciencia al niño, al adolescente, de que puede ser y verse mejor si se lo propone y se deja ayudar; hay que involucrarlos activamente en su desarrollo integral y mejoramiento de su imagen, capacidades y sus relaciones sociales; y demostrarle que estaremos siempre con él en su empeño. Si interiorizamos todo esto, y nos empeñamos en hacerlo, alejaremos la introversión, la frustración y la depresión crónica de nuestros hijos, lograremos levantar su autoestima, y su vida será más plena

La belleza interior parte de una alta autoestima y dignidad, que sólo se alcanza si nos llegamos a gustar, si tenemos confianza en nuestras fuerzas y capacidades, si estamos satisfechos con nosotros mismos hasta llegar al convencimiento de que “Nadie es mejor que yo, aunque igual puede ser”. Desde la comunicación efectiva, de que es muy querido por sus padres, hay que inculcarles que debe ser el mejor, o estar entre los mejores de su clase o colectivo laboral, por sus resultados y por su proyección social; y que sus padres siempre estarán muy orgullosos de sus éxitos y logros, y de tenerlo como hijo. Es muy importante que el niño se sienta querido y amado así como es; y que no sienta que le tienen lástima o peor, que no les importan sus problemas, que no lo comprenden. La escasa autoestima, en la mayoría de los niños y niñas, tiene su antecedente más directo en no sentirse querido, ni reconocido en el medio familiar, y así proyecta su entorno.  Expondré algunos ejemplos, de cosas y aspectos en los que si podemos y debemos actuar.
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      Primer grupo. Desarrollar en el chico(a) capacidades intelectuales, y de cultura general. El ser inteligente o parecerlo, y tener una vasta cultura, es sinónimo de reconocimiento y aceptación social, cuando nos proyectamos bien (que veremos más abajo). Desde temprana edad hay que crearles hábitos y disciplina de estudio, combinados con la estimulación por sus buenos resultados. Hay que diferenciar lo básico, lo necesario para vivir y hacer sus tareas y vida diaria, de lo extra (moda, tecnología, dinero para divertirse, horas televisión, móvil, ordenador, en plan recreación y socialización). No se le pueden dar, ni comprar cosas “extras” a los chicos. Muchas veces, compulsados por las carencias de nuestra niñez, caemos en el paternalismo enfermizo. La compra de cosas no básicas a nuestros hijos, debe responder a la pregunta de si se lo han ganado o no, de lo contrario mutilaremos la disciplina y los corrompemos; y entonces no hay nada más que hacer. Engendraremos un muchacho malcriado, pedante y egoísta, que cree que todo se lo merece y además lo va a exigir y posiblemente en malas formas; un muchacho que sólo pensará en sí mismo, que no se esforzará mucho, y probablemente repetirá grados, saltará de trabajos en trabajos, y estará “pegado de la teta” mientras pueda, y se lo permitan los padres. Recordad siempre, que una mala actitud o comportamiento no censurado, no “reprimido”, se fija y se consolida. De no ver las cosas así, en nuestra vejez llegaremos a la conclusión de que fracasamos como padres, de que creamos un “Frankenstein” que no sabrá vivir en sociedad y salir adelante por sí solo

El mejor método en el estudio y en el trabajo es la constancia, la disciplina de estudio y de trabajo. Los resultados aparecerán solos, y entonces llegará la hora de reconocérselos al chico, y estimularlos por ello. Conozco excompañeros de estudios, mediocres, que han llegado muy lejos gracias a su constancia y dedicación. Si no eres muy inteligente, no eres una lumbrera, un listillo, no importa, siempre puedes llegar a tener mucha cultura y estudiar con buenos resultados, si eres constante y le dedicas más tiempo al estudio que los demás. El conocimiento es acumulativo, y mientras más sepas, más fácil te será asimilar lo nuevo, y transitar con éxito por tus estudios; pero te permitirá también, sentirte cómodo en cualquier conversación y causar una buena impresión. Si una vez hecho el esfuerzo, no se consiguen los resultados deseados, no pasa nada, ni hay que traumatizarse y decepcionarse; habrá que replantearse con ello las metas, y definir otras más acorde a sus posibilidades. Recuerdo ahora, que mi tía abuela siempre me decía, “sobrino, no importa lo que decidas ser: ingeniero, medico, administrativo, constructor o granjero, lo que importa es que te empeñes y logres ser el mejor en lo que haces”. Eso es lo realmente importante; sentirte valorado y reconocido en tu colectivo.
Otro aspecto importante en su educación, es no olvidar nunca que las vivencias y experiencias son también conocimiento, y actúan como efecto multiplicador de la inteligencia, y le dan independencia. Hay que sacar al chico de la casa, de su zona de confort, aunque haya que limitarle sus horas de ordenador o móvil, para que haga y/o amplié su vida social, aunque se equivoque, tropiece, se caiga y se levante hasta que aprenda, para que choque y se familiarice con otras realidades. Como decía alguien “la mejor forma de evitar que el chico se ahogue, es enseñarlo a nadar”. Dentro  de la socialización y lo cognoscitivo, es muy importante también, dentro de las posibilidades financieras domésticas, enseñarle mundo, empezando por su comunidad; abrirle horizontes y generarle sueños. El niño y el adolescente, no pueden dejar de soñar y proyectarse. Eso es sinónimo de una buena autoestima. Que quede bien claro,
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     Segundo grupo. En paralelo con las tareas y acciones del primer grupo, hay que desarrollar en el niño, en el adolescente, actitudes y comportamientos sociales altamente valorados; que no los da la escuela. Podemos llegar a tener un profesor que influya en nuestras vidas, pero la base de la educación está en el hogar, y empieza en él. En casa deben haber normas, no necesariamente escritas, ni tan rígidas, pero que propicien un clima de respeto a los demás y a su tiempo, a la privacidad y dignidad individual de cada cual sin renunciar a la socialización familiar y al interés colectivo familiar; que propicien un clima de organización, de disciplina, de higiene y pulcritud, de colectividad, de solidaridad, cortesía y ayuda mutua entre todos; un clima de responsabilidad individual y colectiva; y un clima familiar donde prime la mentalidad positiva, no quejica; una mentalidad de superación, una mentalidad proactiva, de confianza y de honestidad mutua, que le den confianza de que siempre serán  escuchados sin emplear calificativos ofensivos, de que todo tiene solución menos la muerte, y de que serán apoyados para buscar una salida a su problema en cuestión, por muy difícil y duro que sea. Todas esas cualidades familiares, incluida la correcta  utilización del lenguaje, determinarán en gran medida el éxito social, la aceptación e inserción social de nuestros hijos. Estas se adquieren en casa, y son las que nos proyectan socialmente, en última instancia. Lo que se aprenden bien en casa, sin imposiciones, pero bien fundamentadas y bien comunicadas, no se olvida, y se llevan a donde quiera que vayamos. Si logramos sistematizar las normas de convivencia familiar arriba relacionadas, se convertirán en hábitos, y regirán automáticamente la proyección y desenvolvimiento social de nuestros hijos en el futuro

Si se logra todo eso, entonces nuestros hijos serán bien vistos, serán personas agradables, y bien valoradas. Demostrarán su valía, sus virtudes, y valores personales, aunque no por ello será más o menos bonito o guapo, pero eso sí, podrá ser más aceptado, tener éxitos, ampliar su círculo de amistades, su círculo social de igual a igual; y con el roce nace el cariño, y aparecerá su pareja sentimental, tan necesaria para sentirse sentimentalmente realizado, y confirmada su autoestima. Cuantas veces vamos por la calle y nos llaman la atención “parejas desiguales”. El amor es inescrutable, y no se le puede encasillar. Toda persona es un mundo aparte, con su escala de valores y de carencias sentimentales muy propias, condicionadas por su ambiente familiar, de amigos, compañeros, profesores y vecinos, y que conformarán su prototipo de atractivo, de deseado, etc., y la resultante final es impredecible. Si una persona te cae bien como persona, es una puerta abierta para el acercamiento, para intimar más, redescubrirla y llegar a sentir necesidad afectiva si cubre tus expectativas

Pero voy más allá, si desde temprana edad trabajamos en aspectos físicos externos, controlables; y no digo cirugías, ni costosos tratamientos, porque no todos tienen las mismas posibilidades, podemos lograr mucho más. Como padres y adolescentes, tenemos que desarrollar la voluntad para luchar contra el fatalismo físico, y por atenuar o camuflar nuestras “limitaciones físicas” percibidas por la sociedad. A manera de ejemplo me referiré a un grupo de recomendaciones:

El cuerpo. ¿Por qué resignarnos a un cuerpo predestinado por nuestra genética, si podemos atenuar “el maleficio”? Nuestros padres han de estar conscientes, sin paternalismos, de nuestras desproporciones físicas genéticas, y convencernos de ello, para de conjunto poder actuar. Si tendemos al nacer y caminar, a arquear o meter hacia dentro las rodillas, se ha de ir al médico, que eso tiene solución si se coge desde pequeño. Si sabemos que tendemos a ser muy bajitos, hay que convertir los ejercicios de estiramientos, y deportes como el baloncesto, en parte inseparable de nuestra niñez y adolescencia, acompañado de una buena y equilibrada alimentación. Si por el contrario, somos muy altos, hay que hacer ejercicios y practicar deportes que nos den volumen, musculatura. Ah, que el problema es que pinto ancho de caderas, hay que combinar la alimentación no rica en grasas, con ejercicios o deportes como el piragüismo u otro, que nos desarrollen el tronco superior, y no nos den piernas. Si tiendo a ser gordo, entonces habrá que hacer de por vida muchos ejercicios de gasto de energía, de quemar grasa y sustitución por musculatura; deportes de marcha, carrera, natación, y una dieta balanceada, pobre en grasas y carbohidratos.

Rasgos. ¿Qué tengo poca barbilla? En cuanto pueda tenerla, me dejo la barba. ¿Qué tengo la frente muy grande? Buscar un corte de pelo y peinado, que no me la magnifique o signifique. ¿Qué tengo las orejas muy grandes? Pelo largo, que caiga sobre las orejas. ¿Qué la boca algo pronunciada? Usar bigotes: ¿Que mi cara es ancha o larga? Debo encontrar un corte de pelo que me acomode. ¿Qué tengo muchos molares o incisivos, deformada la boca o tendentes a deformarla? Hay que someterse a extracciones y tratamientos de ortodoncia desde el momento en que sea aconsejable por el médico. ¿Qué estoy perdiendo piezas, y se me puede deformar la cara, la mandíbula? Hay que cuidar la dentadura, la higiene bucal, y la alimentación que propicie la asimilación y fijación del calcio; y si finalmente avanza, habrá que trabajar para hacerse implantes, porque se producirán corrimientos de piezas y se deformará tu cara.

Finalmente, me detendré en la moda, aplicable a cualquier “limitación física”. La sociedad, y sobre todo la juventud, no pueden abstraerse a las tendencias de la moda, porque quieren lucir y no ser o parecer anticuados, anacrónicos y arcaicos, pero la moda juega ese papel cuando nos queda bien, cuando nos sienta bien, y mejora nuestro aspecto y atractivo. Si la moda va a acentuar nuestras desproporciones, etc., produce el efecto contrario. Siempre lucirás mejor con lo que siempre te han dicho que te queda bien. A manera de ejemplo, me referiré a las gafas. Si necesito del auxilio de gafas para ver, o ver mejor, y no es operable o hay que esperar, debo comprarme un tipo de gafas que ante todo sienten bien a mi tipo de cara, o comprarme lentillas. Siempre será mejor verse bien, que estar a la moda

Si al final logramos hacer posible o acercarnos a todo lo dicho, y convertir todo ese esfuerzo en hábitos físicos y culturales, entonces llegaremos a ser físicamente ATRACTIVOS, SIMPATICOS E INTERESANTES, QUE ES MUCHO MÁS QUE BONITO Y BELLO

jueves, 1 de noviembre de 2018

La emigración cubana, el bloqueo de EEUU, y el pueblo cubano



Dichos o refranes, como “no hay nada como un día tras otro”, o “nunca es más oscuro que antes del amanecer” o “el tiempo todo lo cura”, son frases de apoyo moral ante fracasos, pérdidas afectivas, frustraciones, putadas de la vida, etc. Expresan la sabiduría popular acumulada, invitándonos a tener una mentalidad positiva, a seguir adelante, a conciliarnos con el pasado y a comenzar de nuevo; a mirar al frente y a buscar nuevas oportunidades. Por suerte o por desgracia, nuestra memoria no se borra, porque dejaríamos de tener un pasado, y perderíamos la base de nuestro conocimiento; pero nuestros recuerdos si pueden ser distorsionados por el tiempo y la edad, y/o manipulados y moldeados, en el buen y mal sentido, por el medio familiar y social en que nos desenvolvemos. Nuestros juicios son resultado de la interacción de nuestros recuerdos, vivencias y el medio. 

Si el medio es positivo, tolerante, terminaremos superando los malos recuerdos, y centrándonos en el futuro. Hay recuerdos traumáticos, vivencias durísimas, o desarraigos a determinada edad, que nos dejan marcados para toda la vida, y que sólo en un medio neutral y positivo se pueden paliar; y se puede llegar a perdonar y perdonarnos según sea el caso; y llegar a ser tolerantes y objetivos. Cuando el “mensaje” del medio es agresivo y reiterativo, en la misma dirección que nuestros malos y regulares recuerdos, esos malos recuerdos son retroalimentados, activados y fijados en nuestras mentes, creando un estado permanente de frustración, resentimiento y odio que nos atrapa y priva de la verdadera felicidad, y que no nos deja hacer valoraciones realmente objetivas, ser tolerantes, proactivos y justos.


Aplicado a la realidad de la emigración cubana, me pongo en la piel y me solidarizo con todo aquél que fue tratado injustamente porque se iba del país, llegándosele a confiscar todos sus bienes personales; de los que fueron estigmatizados y/o limitados en su progresión social por su religiosidad, forma de pensar diferente, o por su homosexualidad; en aquellos que fueron expulsados de la universidad por diversionismo ideológico, o que fueron repudiados de boca y obra, con huevos, etc., porque se acogían a su derecho legítimo de irse del país. No pido, ni puedo pedirle a nadie que olvide; porque el pasado también es conocimiento, es historia, es referencia. Mucho menos les pediría que lleguen a apoyar a la revolución y a su gobierno, ni siquiera les pediría que perdonaran; pero si les pido hacer un esfuerzo y liberarnos de esa carga emocional que no nos deja ver que todo lo que contribuya por activo o por pasivo, a sostener o agudizar las carencias y limitaciones materiales de nuestros conciudadanos residentes en Cuba, es malo. Hay que interiorizar, que todo lo que frene desde el exterior el bienestar de esos que están dentro y comparten nuestros muertos y muchos de nuestros recuerdos familiares, de amigos de barrio, y de compañeros de aula, de fiestas juveniles, de trabajo, es malo. Le pido lo mismo, a esa gran mayoría que no emigró por problemas políticos, ni por ser maltratados de una forma u otra, sino en busca de mayor bienestar y oportunidades, porque se lo que es el desarraigo, la añoranza, y las dificultades de insertarte en otro país. Yo también me fui, emigré, pero en otras circunstancias más propias de todo el emigrante, fruto de las posibilidades de la globalización; y aunque pudiera buscar culpables de mi desarraigo (tan común en un mundo globalizado), y en mi difícil inserción en mi otro país (España), por la edad, etc., paso, porque fue decisión mía, como la de la mayoría, y mi amor por una Cuba de todos y para todos, e independiente, está por encima de cualquier frustración. Tal vez por considerarme un sobreviviente en todos los sentidos, apuesto por la positividad, el amor a la vida y a los míos, por el respeto mutuo y la tolerancia, y por el entendimiento, aún y a pesar de las diferencias ideológicas. 

A pesar de que defiendo la existencia de ideologías en un mundo con tanta diferenciación social, pienso que el entendimiento es posible, si encontramos un denominador común, un interés común que esté por encima de ideologías, de estereotipos, de negatividad, y de la condicionalidad del pasado; y ese denominador común se llama Cuba y su pueblo residente. Creo que la historia pondrá cada cosa, y a cada cual en su lugar; y las nuevas generaciones, a ambos lados, lo harán con mayor objetividad que nosotros. Pero también creo, que ningún país en el mundo, tiene derecho a imponer su modelo, a imponer condiciones o a tratar de condicionar los procesos internos de cada país. El pluralismo en política, uno de los grandes valores de las democracias occidentales, a nivel internacional, se llama multilateralismo; es decir, el reconocimiento y respeto a los asuntos internos de otros países, a su libre elección y autodeterminación; seamos consecuentes con lo que defendemos. 

Ideológicamente alguien podrá justificar el Bloqueo, llegar a decir que sólo así se caerá la Revolución, pero en el fondo todos sabemos que no ha sido ni es así; y que además de injerencia, ha traído mas limitaciones y carencias para los cubanos de a pie, que son la gran mayoría. Todos sabemos que moralmente y humanamente, es un acto de magnicidio social. En el fondo, todos los que han trabado contacto con la realidad plural de su población, saben que la inmensa mayoría de nuestros compatriotas residentes en Cuba no van a hacer nada para derrocar el gobierno, y ya no sólo por temor, sino porque o apoyan aquello o porque simplemente lo que quieren es progresar como persona y como país, disfrutar de sus ventajas sociales, sin traumas ni inestabilidad política. Claro, que todo el mundo tiene su prisma y muchas veces ve y escucha lo que quiere ver y escuchar; pero si no salimos de nuestro círculo, las conclusiones siempre serán las mismas.

Reconociendo, que el modelo de gestión es ineficiente, un levantamiento del bloqueo rentabilizaría más los exiguos ingresos en divisa del país por concepto de cercanía y flete, por ser Cuba un mercado natural para EEUU, atractivo para muchos sectores norteamericanos: agricultores, operadores y gestores turísticos, empresas tecnológicas y de biotecnología, inmobiliarias, etc.; fluirían los créditos y las inversiones no sólo desde EEUU, sino a nivel internacional, sin restricciones extraterritoriales; automáticamente se reanimaría la economía y el nivel de vida de la población. Para los que quieren que se caiga la Revolución, pienso que no hay mayor reto para su dirección, que conservar sus valores y su orientación política, en medio de una influencia arrolladora del sector privado, del turismo masivo norteamericano, y de la presencia de muchas empresas extranjeras. 

Si la Revolución se cae, será bajo estas condiciones; sino, será signo de que mejoraron ostensiblemente las condiciones de vida de su población, y que la Revolución se reinventó dando más oportunidades de progreso a su población en general y en lo individual; y que ha mostrado más tolerancia aunque mantenga el poder político, y se ha vuelto más inclusiva. ¿Por qué no aceptamos el reto? Este es un terreno común para los que quieren que se caiga y para los que la defienden ¿Acaso lo que queremos no es lo mejor para nuestro pueblo? ¿O lo que queremos es que se caiga aquello a cualquier costo social, para satisfacer nuestro odio, frustración y resentimiento? Empecemos por unirnos para desmantelar el Bloqueo; y que el tiempo y la historia se ocupe de lo demás. El bloqueo, sobrevive por el odio y lucro de legisladores cubanos americanos, que condicionan vuestro voto al presidente, a cambio de la mantención del mismo. Si queremos jugar un papel activo, respetando la resultante, sea cual fuese, tenemos la oportunidad de hacerlo desde ya, por justicia, coherencia y solidaridad con nuestro pueblo


¿Belleza por dentro?

El prototipo de belleza, de bonito y lindo responde al criterio del como percibimos, en las cosas y en las personas, la armonía y el e...